Magro transporte Urbano desentona belleza de Trujillo

Panorama es tenue, con vehículos de 40 años y carencia de un plan regulador de rutas

Transitar por el Centro Histórico de la ciudad de Trujillo es una invitación al asombro, un regalo muy especial a la vista y un verdadero placer para el alma, en medio de las edificaciones de antaño y su presencia señorial, además de la majestuosidad de su plaza de armas, su monumento inmenso, la limpieza de sus calles, el calor abrasador de su clima y permanente de su gente. A todo ello contribuye el orden que se observa en el lugar, donde hace mucho tiempo el transporte urbano de pasajeros no tiene presencia.

Sin embargo, al salir del Centro Histórico la situación es distinta. Digamos que no es como el caos, ni la congestión desenfrenada y contaminante que se vive en la capital, sobre todo en las horas pico, pero sí habla negativamente de una ciudad considerada entre las más importantes del país. Según datos de la Municipalidad Provincial de Trujillo, en la ciudad hay 1,280 microbuses, de los cuales ni siquiera se ha renovado el 1% y existen en promedio 2 mil camionetas rurales, 18 mil taxis y 3 mil colectivos formales.

En Trujillo aún circulan unidades con 40 años de antigüedad, a pesar de que en el año 2012 se publicara la Ordenanza Municipal 021, basada en los reglamentos nacionales de tránsito y administración del transporte. En la norma se elaboró un cronograma de permanencia de unidades del servicio público, que debió entrar en vigencia el 1 de enero del año 2015, pero la gestión de César Acuña lo modificó en dos oportunidades en el 2014, por encima de los  reglamentos nacionales.

Vemos  entonces, con mucha desazón, que la Ciudad de la Eterna Primavera se convierte de pronto en el botadero de chatarra de Lima en lo que se refiere a flota vehicular para el transporte público de pasajeros.

Sinceramiento

La ciudad aún carece de un plan regulador de rutas porque hace falta un estudio para saber cuál es la cantidad adecuada de buses para una población cercana al millón de habitantes. Cabe indicar que en ese sentido la comuna trujillana encargó a la empresa ALG una consultoría en el año 2006, que no concluyó en el estudio de oferta y demanda.

La solución a este problema se encuentra en arbitraje en el Órgano de Control Interno del municipio,  luego de que en diciembre del 2014 la empresa Transportes Metropolitanos de Trujillo, por encargo de dicha comuna, realizara una auditoría, detectando irregularidades en la consultoría, como desconocimiento del contrato, además de haberse embolsado 450 mil soles.

En otras palabras, para que en la ciudad de Trujillo se empiece a pensar en el establecimiento de un  sistema integrado de transporte, con una genuina distribución de rutas, paraderos establecidos, vehículos de gran capacidad circulando en corredores segregados, primero debe solucionarse este espinoso tema de las consultorías, para lo cual debe estar de por medio la voluntad de ofrecer un servicio de primer nivel a los ciudadanos.

Mucha gente consultada sobre este tema en las calles, coincide en que el alcalde debe encabezar las políticas públicas de transporte, buscando que se profesionalice el sector con gente especializada.

Se trata de apostar por una movilidad sostenible, con prioridad al peatón, al ciclista y al transporte masivo.

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