LOS GRITOS DE LA CIUDAD

Fernando es un amigo venezolano que conocí hace unos días en el Parque de la Reserva. Se trata de un viajero por excelencia que ha caminado de palmo a palmo en su territorio y se ha propuesto recorrer todos los países de América durante este año. Nuestro amigo ha experimentado innumerables experiencias y tendrá mucho que contar a sus hijos y nietos. No obstante, lo más preocupante para él es la contaminación sonora, pues sufre de anomalías auditivas y el exceso de decibeles en las bocinas u otros elementos de la vorágine citadina son los principales enemigos que le persiguen.

Sobre el particular, la ciudad de Lima no tiene mucho de qué enorgullecerse, pues se ubica entre las capitales con mayor contaminación sonora de la región. De ahí que el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) ha presentado recientemente un estudio que recoge los puntos más críticos de contaminación de este tipo en los distritos de Lima y Callao.

De acuerdo con el informe, las jurisdicciones que presentan mayor presión sonora son Bellavista, El Agustino, Santiago de Surco, Ate, San Martín de Porres, Chosica, El Agustino, Carabayllo, San Juan de Miraflores, Breña, Ventanilla y el cercado del Callao. Se indica que en total son 49 los distritos identificados, donde se hace casi imposible circular con normalidad.

Patologías

La investigación denominada “Contaminación sonora en Lima y Callao-identificación de puntos críticos” subraya que la congestión vehicular es la razón principal que genera pesados ruidos a la población, habiéndose demostrado que provoca irritabilidad en las personas, alteraciones en el sueño, estrés, pérdida de audición, entre otras enfermedades.

El estudio detalla asimismo que un nivel adecuado de sonoridad es de 55 decibeles. Por ejemplo, en el 2015, el distrito de El Agustino registró 84,9 dB, Santiago de Surco presentó 84,5 dB en el mismo año y Ate 84,3 dB. Mientras

tanto, Bellavista es la zona del Callao que superó a las de Lima con 86,3 dB. Cabe señalar que esta cifra fue de 78,9 dB en el año 2013.

La presidenta de la OEFA, María Luisa Egúsquiza, informó que entre 2013 y 2015, este tipo de contaminación aumentó 10%, lo que generó que este organismo fiscalizador planee ejecutar un proyecto de sensibilización, cuya finalidad será fomentar a que los municipios cuenten con instrumentos de medición y sancionen a los responsables.

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