UN TALENTO ESCONDIDO EN EL CINE INDEPENDIENTE

Realizar una película en el país no es cosa fácil. Lo sabemos todos. Inclinarse por el cine independiente y ganar notoriedad es peor aún. No obstante, para grata sorpresa nuestra, conocimos la extraordinaria experiencia de Farid Rodríguez Rivero, quien nos la hizo conocer desde la calidez de su domicilio.

Más que una vocación

“Mi acercamiento al cine se dio desde que tenía 11 años. Por la gran oferta de películas ‘pirata’ compré muchas y siempre estuve pendiente de la cartelera. No obstante, conforme pasaron los años me cansé de las películas del tipo comercial y me encontré con filmes de corte más actoral. Siempre quise ser director de cine (no quería ser actor)una-semana-con-pocas-muertes-afiche y hallé la oportunidad de estudiar en el Instituto Charles Chaplin.

Carrera prolífica

Entre los años 2012 y 2013 he realizado tres largometrajes, en el marco del Festival de Lima Independiente, del cual formo parte. El primero se llama “Una semana con pocas muertes” que debía ser el corto con el que me graduaba en la carrera, pero conforme me acercaba a la grabación sentía que la película no funcionaba tanto como corto porque estaba planteada cronológicamente en una semana. Y quería explotar el uso de espacios y tiempos y no podría durar 15 minutos. Duró una hora y 2 minutos.

El filme muestra a un forense que trabaja en la morgue de un hospital, centrándose en una semana en que no llega ningún cadáver. El personaje es seguido dentro de su rutina. Y mucha gente le reclama a este tipo de películas que no pasa nada, y en este caso peor aún, porque no llega el material con el que el hombre trabaja (los muertos). Es como si él tuviera un contacto humano más con los muertos que con los vivos.

Luego hice un documental llamado “Jota” (duró 3 horas 20’), siguiendo a una señora, a quien conozco desde que yo tenía 14 años, cuando ella trabajaba en mi casa; cierta vez me invitó a su hogar en Huacho. La película nace a raíz de ese viaje, en una faceta en la que yo no la había visto, es decir, con una pareja en un plan recreacional, y me pareció interesante crear un contraste, porque su trabajo es pesado, consiste en sacar una carreta y moverla cinco cuadras, vender, luego lavar ropa, y hace eso casi todas las semanas. Había que contrastar eso, donde se le ve casi viviendo solo para trabajar y luego tomar la decisión de irse a Huacho para recrearse o hacer lo que quiera. También tratar de incluir los espacios, la ciudad como un elemento importante dentro de la película, lo cual siempre me interesa.

La tercera, “El viaje de Yaz” es una película casera, una compilación de videos de cuando viajé al Cusco con mi madre. Tiene un estilo distinto, con cámara en mano, que es un elemento más prolijo. Acabo de grabar la película que por ahora se llama “El

expectante”, que tiene tres partes con un mismo protagonista. Trato de crear cierta tensión y expectativa con situaciones comunes en las que el personaje está predispuesto, aparentemente propenso a algún peligro que nunca pasa.

La cinta que estoy grabando se llama “Omnipresentes”, una película post apocalíptica en la que sólo hay un personaje, luego de una epidemia zombie que se va sugiriendo. No es el típico personaje que trata de buscar ayuda en grupo. Se trata de supervivencia desde el punto de vista individualista. Aquí tenemos elementos de género, que se utilizan en el cine comercial, pero con enfoque personal, en el que el personaje da una mirada de la ciudad vacía, como aldsc_2389go más disfrutable que la Lima tal cual.

Lima independiente

En el Festival de cine Lima Independiente soy programador desde hace año y medio. En 2013 presenté una película cuando el Festival daba un salto importante, con mejores salas y películas de todo el mundo. El nivel se elevó aún con la presencia del director tailandés Apichatpong Weerasethakul. El año pasado vino el director portugués Pedro Costa. Tratamos de cubrir la mayor cantidad de cinematografías y que el Festival sea la ventana más grande del cine mundial independiente en el Perú.

Cine comercial

Me cansé del cine comercial, en el Perú no he visto ninguna película comercial que me haya parecido interesante. Para mi es una estafa, porque no veo intereses artísticos o de exploración del lenguaje cinematográfico, simplemente lo hacen para ganar dinero, y lo hacen mal, a sabiendas”.

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