ORDENANDO AL PERÚ

Las ganas de Ordenar al Perú no se acaban para el Dr. Ántero Flores-Aráoz. Acaba de publicar dos tomos de sus mejores propuestas, análisis y pensamientos críticos sobre la realidad nacional. Quisimos conocer un poco más sobre este nuevo proyecto que ya que tiene en sus manos…

Queremos hablar sobre esta publicación, estos dos tomos de Ordenando el Perú. Cuéntenos, ¿en qué consisten?

Yo he preferido hacer propuestas de cómo ordenar el Perú, a través de artículos de opinión. En vezde un libro integral de propuestas, un poco ladrillo o un poco no digerible. Muchísimo más fácil es el método este de las columnas de opinión, en las que te centras en temas concretos y es de fácil lectura. El contenido no es muy largo y si todo eso lo compilas en una edición, escoges lo que quieres leer y lo que no. Lo puedes hacer con una serie de etapas y no tienes necesidad de leértelo de un tirón. No solamente son propuestas; también son críticas, pero las críticas tienen que ir siempre de la mano con una propuesta de solución. Tú encuentras una serie de cosas del diario vivir, sobre todo nuestro sistema democrático, estatal… Los trámites que tiene que hacer los ciudadanos, las penurias que pasan los libroemprendedores, sobre todo de Lima Norte. Gente de Los Olivos, de Comas, etc., que tienen una gran visión del Perú y unas ansias enormes de progresar y que han hecho polos de desarrollo con un potencial económico inmenso y sin embargo, sienten que el Estado les traba sus pequeñas o medianas inversiones, les traba sus propios emprendimientos. Quisieran hacer muchísimo más porque saben que eso da bienestar a sus familias y también da trabajo a terceros, pero se encuentran con problemas de licencia, de fiscalizaciones, en fin. [En el libro] trato de todas estas cosas, del diario vivir, no solamente de las cuestiones de materia gubernamental, profundidad política; también de lo que siente el común y corriente ciudadano que quiere mejorías, que quiere lo mejor para su país. O de lo que pasa con los peruanos en el exterior que son incomprendidos, quieren tener un nexo muchísimo más cercano con el Perú, quieren tener sus propios representantes, pero los miran como si fueran hijos de cura. Los miran a lo lejos como si ya se hubieran ido y no mantuvieran el cariño al Perú. Se fueron y emigraron por buscar nuevas orientaciones, posibilidades y oportunidades que no se encontraban en el Perú. O cómo defendemos también a ese policía que siente que cuando hay un daño colateral por cumplir con su deber, de repente se pasan quince años sujetos a procedimientos judiciales. Preocupado por ello no puede ascender, no puede dedicarse a estudiar para los concursos de ascensos. O lo que sufre la Fuerza Armada; por ejemplo, los comandos Chavín de Huántar que hicieron una operación de rescate en la embajada de Japón maravillosa hace 18 años y sin embargo durante 17 años estuvieron procesados. Eso no puede ser. Entonces tratamos las cosas del diario vivir, lo que la gente siente, lo que la gente quiere y damos sobre todo propuestas y soluciones.

Durante todo este tiempo que ha venido recopilando esta información que usted mismo ha hecho, sus propias columnas de opinión, ¿ha notado alguna diferencia en tanto al orden? Es decir, ¿qué es lo que falta y qué es lo que ya hemos ido avanzado?

Se han ido destrabando algunas inversiones, se han ido eliminando algunas trabas administrativas; pero, no hemos avanzado lo suficiente, tenemos que avanzar muchísimo más. Tenemos que avanzar inclusive en temas tan sencillos como el electoral. A los partidos políticos, la autoridad electoral le hace la vida imposible; le pide más cosas, más informes, más documentación, más libros contables, que lo que puede pedir la Superintendencia de Banca o una entidad de crédito. Entonces, estamos locos. Yo creo que, y como una columna de opinión no compilada decía, este mundo en que vivimos necesita psiquiatras.

¿A esto iba también el nombre “Ordenando al Perú”? ¿Cómo así salió la idea?, entiendo que es porque hay muchas propuestas de su parte…

Porque estamos desordenados, y porque tú sientes lo que te está diciendo la gente, que necesitas orden en todo, hasta en lo punitivo. Como por ejemplo, la propia autoridad en una serie de cosas hasta ha ido siendo permisiva, por ejemplo cinturón de seguridad. Una cosa que ha salvado tantas vidas que lo comenzó Oswaldo Sandoval y lo propuso en el Congreso en los años 90. Es una infracción de tránsito no ponérselo, pero hoy en día no ves a ningún policía que te ponga una multa por no hacerlo. Se está diluyendo la obligatoriedad, por falta del seguimiento apropiado. Lo mismo estas sucediendo con el celular, estás hablando y manejando a la vez. Eso está prohibido y puede generar accidentes, pero no hay un solo policía que te ponga una papeleta por ello; entonces, hay una serie de normas y una serie de disposiciones que están bien pero que no se cumplen y no se cumplen no por el famoso aforismo “hecha la ley, hecha la trampa”, sino por el otro, el llamado a hacerla cumplir, que se está poniendo de costado.

¿Cómo surgieron para usted, personalmente, esas ganas de ordenar al Perú?

Primero, porque como ciudadano y sobre todo como abogado veo desorden, y una de las cosas más necesarias para que los países progresen es el orden, que las cosas se cumplan, pero que las normas sean fáciles de cumplir y que sean lógicas. No pongas normas incumplibles, pon cosas lógicas para que se pueda ordenar y con el orden buscar el desarrollo, prosperidad y la elevación de niveles de vida de la gente.

Durante la presentación del libro, el doctor Bedoya, quien tuvo participación en la mesa central, habló de su experiencia universitaria. Cuéntenos algo que recuerde y lo haya marcado.

Mira, yo me siento un estudiante de Universidad frustrado, y te voy a decir por qué. Siempre desee hacer un posgrado en el exterior, me hubiera gustado estar en Cambridge, Oxford, la Complutense de Madrid, en una de esas universidades de prestigio. Pero no hay nada perfecto. Yo, mientras era estudiante en la universidad, tenía tres trabajos. Mi práctica profesional era en el estudio de Carlos Carrillo Smith, un gran maestro que me enseñó muchísimo y a quien le debo mucho. Estaba en la sección legal del Banco Hipotecario y en la sección legal de compañía de seguro La Nacional. Felizmente, que mi universidad estaba prácticamente en el Centro de Lima y yo era prácticamente un correcaminos, todo el día corría y le sacaba la mugre al día. A mis compañeros de promoción y a mi generación de abogados, les saque años luz de experiencia; pero, perdí la posibilidad de hacer un posgrado en el exterior, en una universidad de gran prestigio. Nada es completo.

Alguna anécdota que el Dr. Bedoya no contó…

El recordaba mucho que con su sobrino Fernando Bedoya éramos compañeros y éramos muy amigos. Algunas cosas que no dijo es que ambos estudios en el que trabaja, él de practicante y el estudio en el que yo practicaba, que era en Carlos Carillo, los dos tenían un gerente común y se esmeraban por un juicio muy importante. Por un tema agrario, tenían que mantener informado a su cliente, entonces los dos estudios nos mandaban a los dos a averiguar a la Corte Suprema cómo estaba el expediente. Entonces, como nos encontrábamos nos poníamos de acuerdo para decir lo mismo. (Risas).

¿Cuantos años tenía en esa época?

Tenía 18 o 19.

Acerca del libro, ¿la expectativa realmente se ha cubierto al ver a este nuevo hijo publicado?

Sí, claro. Y te digo que fue recomendación de Domingo Garcia Belaunde. Me decía: “Oye, tus artículos están muy bien, pero se van a perder en hemerotecas. Júntalos, para que haya una línea de pensamiento. Eso es lo que hicimos, no en orden cronológico; sino, por materias. Muchísimo más fácil.

Con libro en mano, recomendó: “Que sean masoquistas como yo y lo lean. Hay opciones para Ordenar al Perú… ojalá PPK lea alguna”.

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