PUNO DE NOCHE

Existe un lugar muy visitado por turistas, pero pocos lo conocen cuando el sol se va. El Lago Titicaca y las calles que conforman Puno, están hechas para visitar de noche.

img_6265La luna y las luces de la ciudad se reflejan en el agua todas las noches. Si hubiera sabido eso y lo hermoso que se ve, hubiese llevado mi cámara más pro al llegar a Puno, para registrar esa bellísima imagen.

Como una suerte de excusa pensé “prefiero guardar esta imagen en mi cabeza”, y al final, no me equivoqué.

Me puse dos pantalones, tres polos y una casaca grande de capucha. Eso era suficiente como para salir a dar una vuelta en el frío Puno, sin caer en el intento. Para cualquier turista es impresionante, desde que llega a la ciudad de Puno, ver desde lo alto en la carretera, al medio de todo, la inmensidad del Lago Titicaca.

Salimos de Arequipa con destino a Puno a las 8:00 a.m. en cinco o seis horas llegaríamos. El camino fue espectacular, las alpacas y vicuñas silvestres corrían por el campo de ichu y durante todo el recorrido las vimos en un ambiente natural. Se nota cuando las especies se sienten felices y cómodas; éstas que veíamos estaban definitivamente bien.

Antes de ir al sur del Perú, algunos nos dijeron que la vista se tenía que disfrutar, por eso decidimos irnos en un auto particular que rentamos para hacer el viaje, y fue una gran decisión. Nos detuvimos tantas veces como pudimos, simplemente a sentarnos a ver las maravillas de la naturaleza. Pasamos por las lagunas más bonitas que nos invitaban a tomarnos fotos con ellas de fondo. El aire nos faltaba, pero los caramelos de coca y la pastilla para el mal de altura ayudaron muchísimo.

De camino, vimos que teníamos dos rutas, podíamos ir a través de Juliaca o a través de Mañazo. El GPS indicaba que la segunda era la opción más rápida, con una diferencia de pocos minutos. Era la primera vez que estábamos en esa zona, y decidimos ir por ahí, pero no nos dimos cuenta que esa ruta a Mañazo era una vía de trocha.

img_6264Nos arrepentimos de haber elegido esa opción, hasta que descubrimos algo fantástico: los pequeños pueblitos que atravesábamos eran comunidades antiguas pero de mucho orden y tranquilidad. Muchos niños en las calles jugando como si fuesen los años 80, nos recibían en cada pequeño pueblo que recorríamos. Los lindos paisajes estaban acompañados de actividades comunes que al verlas, nos llevaban a sentir nostalgia.

Fue así como, pasando las tres de la tarde (atrasados por cada parada de realizábamos) llegamos a través de esa vía a Puno. Y la primera imagen que vimos y que aún no puedo sacar de mi cabeza es el imponente Lago Titicaca, en el medio, más grande que la ciudad.

Al llegar al hotel, a dos cuadras de la plaza central, dormimos cerca de tres horas para reponer energías, las que se bajan cuando estamos en las partes más altas de la tierra y Puno es una ciudad en altura que puede afectar si no estás acostumbrado a viajar. A esa hora, el cielo estaba tan oscuro que parecía las 9:00 de la noche. Y recién en ese momento recargados de energía, pudimos salir a conocer la ciudad.

Lo primero que hicimos fue buscar algo de comer y la sopa de quinua era la más recomendada en la zona. Sin pensarlo dos veces, fuimos por ese plato que en el boulevard lo encontramos a s/.12 soles y fue sin duda, la mejor elección.

Visitar Puno de noche es una alternativa diferente. Tanto, que veíamos a la ciudad cerrar sus locales y nosotros recién iniciaríamos nuestro paseo. La catedral en la Plaza Mayor estaba cerrada, pero la Iglesia en la Parque Pino a pocas cuadras de ahí, estaba a punto de cerrar sus puertas. Por cierto, este parque está hecho para ser visitado de noche, porque las luces le dan el toque mágico y de color que de día, obviamente nos lo hubiéramos perdido. Alcanzamos a entrar a la Iglesia de ese parque y conocer un poco más de la historia de la Virgen de la Candelaria, muy venerada en el sur del país. Una capilla entera, dentro de la iglesia contaba toda la historia de la Virgen y se transformaba en un lugar muy interactivo para aprender: Una especie de museo pequeño, con videos, líneas de tiempo e imágenes en la pared.

Valió la pena encontrar la iglesia abierta, pero aún teníamos ganas de más. ¿Qué puedes hacer en una ciudad en la que los locales cierran temprano y tienes ansias de hacer turismo todo el día? Pues con un buen mate de coca y luego de haber descansado bien, caminamos tres cuadras hacia arriba y llegamos al Arco Deustua, un homenaje a quienes lucharon en las batallas de Ayacucho y Junín. Un arco y dos glorietas que se construyeron con piedra labrada hace más de 160 años. Descansamos hasta recuperar el aire pues todavía con pocas horas en la ciudad se hace difícil caminar y más si es hacia arriba.img_6209

Es ahí cuando, emocionados porque Puno nos ofrecía cosas lindas también de noche pese a que todo parecía estar durmiendo, decidimos tomar un taxi y con solo S/.5 soles llegamos al puerto del Lago Titicaca.

Siempre lo había visitado en un tour, en la mañana, pero en este caso descubrí que la maravilla de ver el reflejo de la ciudad en la noche sobre el agua, no se comparaba con nada.

Hacía mucho frío, el viento es helado sobre todo frente al lago. Todo ya estaba oscuro, por cierto los únicos éramos nosotros caminando en el puerto. Si buscábamos un momento de relajación y paz, lo habíamos encontrado ahí.

En silencio, escuchábamos solo el movimiento del agua y de rato en rato unos graznidos de los diferentes tipos de patos que nadan en el lago día y noche. Una maravilla para sacar por un momento las preocupaciones y solo respirar naturaleza en medio de la ciudad.

Volvimos a la plaza a un pequeño café a tomar un mate de coca y luego de unas vueltas en la manzana, al hotel, a dormir. Al día siguiente iríamos de nuevo al lago pero esta vez con la luz del sol.

Lo hicimos y fue una incomparable experiencia, sentí que ambas, de día y de noche valieron la pena. Tal vez si no hubiéramos visitado las aguas mágicas del Titicaca en la noche, hubiese sido un recorrido incompleto. Si me preguntan si es recomendable ir de noche, como una experiencia nueva y fuera de lo común, diría “Por supuesto, ¡Puno de Noche es imperdible!”

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