Relatos de personas entregadas a una noble actividad

A diario, Lima Norte es testigo de la ferviente jornada de los canillitas. Un valioso aporte a la cultura

Reconozco que nunca me había pasado por la cabeza averiguar el origen del término “canillita”, que define a quienes finalmente son el nexo entre el periodista y el pueblo. Fue recientemente, al reunirme con los representantes de los sindicatos de canillitas de Lima Norte, que me vine a enterar de que dicho término es relacionado con el esfuerzo que mucha gente de humilde condición (pero de gran espíritu) desplegaba en esta actividad, que al inicio requería de largas distancias de caminata, las que terminaban lastimando sus canillas. De ahí nació el sobrenombre.

Hoy tal vez no se camine tanto, pero esta actividad sigue siendo sacrificada. Se inicia a media madrugada, con la exigencia de tener los ojos bien abiertos y la disposición de emprender la tarea sincronizada de las entregas. Ciertamente se corren bastantes riesgos, a lo que se agrega el escaso apoyo de las autoridades para proteger a quienes se dedican a esta noble actividad. Al respecto, conozcamos algunas experiencias:

Oscar Díaz Pérez, representante del Sindicato Nuevo Santa Rosa: “Es importante el desarrollo de nuestra actividad, a pesar de que para mucha gente somos los simples canillitas; porque difundimos cultura, pensamiento político social y económico del país. Por primera vez una revista como VIAJERO toma presente esto y hace un contacto directo con las organizaciones de base. Tenemos una gran potencia vendedora, llegamos a los diferentes lugares donde nos pidan un diario o una revista, satisfacemos las inquietudes y necesidades de muchos clientes.

La Ley 10674 fue promulgada en 1945, gracias a la lucha y esfuerzo de nuestros hermanos canillitas, que una vez fueron desalojados a viva fuerza de la plaza del Congreso. Ello dio motivo a que cierto grupo político agarre bandera con los canillitas y gracias a sus propuestas, salió la ley, que sin embargo ha sido manoseada, al haber desaparecido el Art. 13, que nos concedía 20% del avisaje nacional y 30% del internacional, en las empresas periodísticas. Pero nosotros seguimos en pie, dándole vida a lo que es el sustento de nuestra casa y la base primordial para el desarrollo de una empresa periodística”.

Nery Aquiño, representante del Sindicato de Puente Piedra: “El trabajo del vendedor de periódicos es bastante sacrificado, trabajamos de lunes a domingo, sin descanso, desde muy temprano, inclusive desde las dos de la madrugada; algunas veces nos quedamos hasta las seis de la tarde, prácticamente abandonamos nuestra vida familiar por la venta de los diarios, porque bien sabemos que a pesar de que nos den el porcentaje que nos corresponde, la economía está en alza y nosotros debemos vender más cantidad de periódicos para sostener a nuestras familias.

En Puente Piedra hay entre 50 y 70 puntos fijos de venta de diarios. Los canillitas siempre estamos en problemas porque los alcaldes nos ponen piedras en el camino cuando queremos formalizarnos, porque nosotros no pedimos el espacio libre, sino que paguemos una autorización de acuerdo a ley, porque en la MML hay una Ordenanza en la cual tenemos que regirnos las municipalidades

distritales, pero los alcaldes no respetan eso, ni en Ancón donde trabajo, y no hay ningún sindicato. Entonces voy a Puente Piedra a sacar mis diarios y vender en Ancón; la municipalidad nos hace problemas, quiere cobrar montos excesivos, no respeta y a pesar de que le pedimos diálogo, nos margina”.

Jesús Ramos, representante de la base sindical de Ramón Castilla: “Decir canillita no lo considero despectivo, ya con el tiempo nos hemos identificado con este calificativo y en cierta forma ya tenemos presencia en la sociedad con este nombre. Este trabajo nos dignifica mucho porque somos portadores de buenas nuevas y un vehículo de cultura dentro de la sociedad y pedimos que se nos trate en un nivel de consideración de parte de las autoridades municipales y nos permitan trabajar sin dificultades, porque si bien tenemos la ley 10674, cuyo espíritu dice claramente que el Estado nos da una protección y las autoridades no respetan eso. Sucede que a nivel nacional hay 1,800 distritos y cada gerencia interpreta de acuerdo a su opinión la ley, y aplican ordenanzas que la desconocen. Nos tratan como si fuésemos ambulantes, simplemente porque usamos la vía pública. Más bien las municipalidades nos deben apoyar en nuestro trabajo, respetando el desarrollo urbano, catastral y arquitectónico del distrito, en eso estamos de acuerdo”.

Henry Sánchez Liberato: “Representante del sindicato El Ermitaño, Independencia: “Nosotros acostumbramos a salir desde muy temprano a nuestro punto de trabajo. Yo me levanto a la 1:30 a.m. Al margen de ello tenemos una labor extra, porque algunas empresas nos utilizan para hacer un trabajo extra y no hay una compensación económica. Nos entregan los diarios por partes, entonces debemos compaginarlos y le ahorramos cantidades de dinero a la empresa. Nosotros hemos formado este grupo de Lima Norte pensando en hacer empresa, porque la venta de diarios está bajando y nosotros buscamos alternativas en bloque, de ahí nuestras ventajas como fuerza de venta, porque tenemos la capacidad de llegar a todos los rincones de cada uno de los distritos a los que representamos. Además, tenemos una Federación Nacional que nos representa y apoya”.

Julio Moreno Alva, secretario general del Sindicato de Los Olivos: “Nuestro trabajo es incansable, desde las 3 de la madrugada. Hay quienes venden en las pistas, es el trabajo más esforzado de todos, no hay vacaciones ni descanso, de domingo a lunes. Estamos amparados por la ley, tenemos ciertos beneficios laborales, aunque estamos luchando por el tema del seguro social para todos los vendedores de diarios a nivel nacional, que lo está manejando el área legal de la Federación Nacional y esperamos que esto pronto se haga realidad”.

Alfredo López Vega, representante del Sindicato Carabayllo y anexos: “Represento a 60 canillitas y mi labor es velar por el bienestar de los afiliados y el cumplimiento de los acuerdos firmados con determinadas empresas. En mi calidad de secretario general debo luchar por beneficios que antes no teníamos. Es muy duro nuestro trabajo, debemos madrugar y estar expuestos muchas veces a las inclemencias del tiempo y a los accidentes. Le pido a las autoridades que tengan mayor consideración con nosotros. Seguimos luchando por nuestras jubilaciones y otros beneficios”.

Elvira Valdivia Trujillo: “Represento a la zona de Primera de Pro, Los Olivos, somos 108 socios , el trabajo es duro y hay que estar muy atentos, por ejemplo, el despacho de El Comercio se realiza a las 3:30 a.m. y a las 5:00 a.m. ya deben estar todos en su kisoco. Yo tengo diez años en esta actividad. Mi mensaje es que la gente siga leyendo, para nosotros seguir vendiendo”.

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