EL MARAVILLOSO VIAJE A DISNEY

Aventuras de una pequeña turista en los Parques Temáticos más célebres del Mundo.

Lo primero que hace Leticia después de sentarse en su carpeta es ver el Mapamundi sobre el escritorio de su profesora. Traza una línea roja imaginaria entre Lima y Orlando en Florida, Estados Unidos y sueña tomarse fotos con el Castillo de Disney, posar al lado de Mickey, Minie y la Sirenita, subir a los juegos mecánicos más espectaculares y experimentar en carne propia todas las atracciones de los parques temáticos más famosos del Mundo. Las exigentes materias que su profesora Carmen dicta las mezcla Leticia con la fantasía de Magic Kingdom, la naturaleza y aventura de Disney`s Animal Kingdom, el pasado, el futuro y la ciencia de Epcot y la ficción de Disney`s Hollywood Studios, imágenes que guarda en su memoria al igual que la información obtenida gracias a internet. Imposible no pensar en el viaje que soñó desde que tuvo cinco años. Sólo espera aprobar todos los cursos para disfrutar al máximo de las vacaciones de mitad de año.mu2
Las vacaciones de medio año llegaron y la felicidad de saber que en dos días abordaría por primera vez un avión y con destino al extranjero, se reflejó cuando levantó los brazos con la libreta de notas en una de sus manos antes de abordar la movilidad escolar. Sentada en la primera fila de asientos pegada a la ventana izquierda, su rostro esbozaba una amplia sonrisa, de esas que no puedes ocultar, que todos te ven sonreír y que solo tú sabes por qué lo haces, de esas que te llevan a frotar las manos, zapatear el piso y hasta intentar gritar a los cuatro vientos y que el mundo se entere cuan feliz eres.
Quería llegar pronto a casa para abrazar fuerte a su mamá y contarle que todos los cursos fueron aprobados satisfactoriamente y que ahora si podía hacer maletas con la satisfacción de haber terminado invicta el segundo bimestre del cuarto grado y que el viaje sería no solo la recompensa a su esfuerzo, sino que vería por fin realizado el sueño de conocer Disney.
Aquella tarde del viernes 22 de julio Leticia puso su maleta rosada sobre la cama. Ya no tenía tareas ni problemas matemáticos que resolver para el lunes, ni cuento ni obra que leer para el curso de Comunicación Integral. Tenía todo el tiempo libre para ver qué prendas llevar en las maletas y que no pesen tanto porque su papá le prometió comprar algunas cosas en Orlando y porque las líneas aéreas sólo permiten dos maletas de 23 kilos por cada pasajero además de un equipaje de mano o cabinera.
Llegó el sábado y a diferencia de otros días grises propio del invierno limeño, los rayos solares abrigaron ligeramente el clima. Como no podía dejar de saludar a su prima Luciana, de cumpleaños aquel día, fue a visitarla en compañía de su papá. Un fuerte y afectuoso abrazo selló el reencuentro de las primas. Le entregó en seguida el regalo que días antes compró con su mamá y disfrutaron de los caramelos, gelatina, marshmellows, snacks y refrescos. La torta de chocolate, el sabor preferido de la dueña del IMG_0826cumpleaños, sería para cerrar la matinée por los ocho años de Luciana. Una galería con las fotografías impresas más destacadas del viaje se exhibe en varios marcos retratos en la habitación de Luciana, entre ellas y junto a su papá la del Splash Montain. La más destacada es la que tiene de fondo el emblemático Castillo de Disney, en otra aparece abrazando a Mickey, al costado Luciana es peinada por Ana y Elsa las chicas de Frozen, A bordo del Testtrack, coche que transporta dieciséis pasajeros a más de 120 kilómetros por hora, también entre los colmillos de un Tiburón y otras que Leticia las observa con mucha admiración y detalle imaginando a cuál subir y cual no. Al cabo de cuatro horas las primas se despidieron con otro efusivo abrazo. Leticia le prometió a Luciana traerle algún regalo de Orlando y en contados minutos ya estaba en su cama intentando conciliar el sueño. Sabía que el despertador sonaría a las cuatro de la madrugada ya que el viaje estaba programado para las siete. El día del viaje soñado llegó. Se despertó cinco minutos antes que timbre el despertador. Nunca antes se levantó tan rápido de la cama como aquel día a pesar de dormir solo cuatro horas. Aquella madrugada del domingo 24 de julio. Leticia no sintió más sueño ni cansancio y si es que lo tuvo no le dio importancia, más pudo las ganas y la ilusión de subir pronto al avión que la llevaría con destino a la felicidad, que acurrucarse cinco minutos más en la cama para completar su sueño. Sus hermanos Almendra y Alonso ya estaban despiertos y terminando de alistarse. La mamá les recordó no olvidar sus cosas personales y solo media hora después Leticia y su familia traspasaba las puertas del aeropuerto llevando con ella su maleta fucsia y su inseparable peluche.
Era su primera vez en el aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Observaba con mucha atención las pantallas que avisan la llegada y salida de los vuelos internacionales intentando buscar el 2560, el número de vuelo que la llevaría directo y sin escalas a Orlando. Lo ubicó y avisó a sus her nos que el vuelo estaba confirmado para las siete y diez de la mañana. Desde el aire quedó maravillada con el mar turquesa del Caribe, las Islas de Bahamas y la arena blanca de Cuba, el país gobernado por la dictadura Castrista desde finales de los cincuentas. La vitalidad de una niña, hizo que no sintiera para nada el cansancio del viaje. El día se fue entre las seis horas y media del vuelo Lima – Orlando, chequeos de rigor en los aeropuertos y para cerrar la noche un buen chapuzón en la piscina del Hotel y a dormir.
A la mañana siguiente Leticia se puso ropa muy ligera, llevó una pequeña mochila y se echó harto bloqueador para evitar insolaciones. Leticia y sus hermanos estaban listos para iniciar la aventura en Magic Kingdom. Al cabo de veinte minutos de viaje, el encanto mu4de los cuentos de hadas, los amados personajes y el emblemático Castillo de la Cenicienta, estaban frente a los ojos de Leticia, sus hermanos y su querida mamá. Un colorido pasacalle con todos los personajes de Disney, aquellos que sólo los había visto en el cine y la televisión estaban frente a ella. Príncipes y princesas, héroes de sus películas favoritas, el color, el glamour y desbordante alegría en un solo lugar eran el contraste perfecto al sofocante calor de 37 grados en Magic Kingdom. Leticia se dio cuenta que todas las presentaciones, musicales, pasacalles, simuladores en 4 y 5 D, los juegos mecánicos y las montañas rusas más alucinantes están muy bien realizadas y perfectamente construidas. Las representaciones de todos los musicales y la puesta en escena de obras y talleres guardan celosamente los detalles originales vistos en la pantalla grande o la televisión. Escuchar los gritos ensordecedores de los amantes a la altura, los giros de 360 grados y observar los coches sobre rieles circular a más de 80 kilómetros por hora, terminaron por colmar de las emociones más indescriptibles en Leticia, y es que, sobre su cabeza no cesaban de pasar los carros del Dragon Challenge, la Montaña Rusa más alucinante del Mundo. Y como no quería dejar pasar la experiencia de subir a estas maravillas de la diversión y la adrenalina pura, Leticia decidió hacer un corto viaje a bordo del Rock´n Roller Coaster Starring Aerosmith.
En segundos, la pequeña turista salió disparadaal lado de su hermana en un coche para 24 pasajeros. Es una suerte de Montaña Rusa en interiores que transporta a los aventureros en total oscuridad y con Rock de los buenos. Siguiendo los consejos, Leticia se hidrata a cada momento para paliar los efectos de la elevada temperatura de Orlando. En agosto los termómetros llegan hasta los 37 grados centígrados a la sombra y es necesario beber abundante agua para evitar deshidrataciones. Una suculenta pierna de pavo, bien sazonada, jugosa, tierna, fácil de comer y, sobre todo, sin tener que frenarse entre una atracción y otra, fue el almuerzo de Leticia y sus hermanos. La Turkey Leg, o pata de pavo es famosa desde mediados de 2010 y es una obligación probarla en los parques de Disney. Las fotos y selfis con la ´Sirenita´ y ´Mickey´ el emblemático personaje que lo catapultara a la fama Walter Elías o simplemente ´Walt Disney´, el creador de la Industria de la diversión más visitada del mundo, no podían estar ausentes en el primer día de diversión de la turista peruana de diez años y sus hermanos. Este fue el relato resumido del primer día de aventura inigualable de Leticia. Luego vendrían cinco maravillosos días de más y otras aventuras en los parques temáticos más célebres del mundo. Un viaje que Leticia jamás olvidará.

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