EN BUSCA DEL “SUEÑO PERUANO”

Cientos de ciudadanos venezolanos viven y trabajan en Lima Norte, luchando por una mejor calidad de vida

Los vecinos de los distritos de Lima Norte han aprendido a convivir con ciudadanos venezolanos, quienes cada vez en mayor cantidad, llegan a nuestro país huyendo de la tiranía de Nicolás Maduro. Se les encuentra en calles, restaurantes o escuelas deportivas. VIAJERO DEL CONO NORTE hizo un recorrido por las calles y recogió los siguientes testimonios:

Mega Plaza

“Mi nombre es Ronald, tengo 29 años de edad; en Venezuela vivía en Puerto Ordaz, estado Bolívar. Tengo dos meses en Perú. Decidí salir de mi país antes de que el presidente Maduro impusiera una asamblea constituyente amañada. Estoy en Perú trabajando humildemente, buscando una mejor calidad de vida.

Mis padres se quedaron con mi hermano en mi país. En Venezuela hay escasez de alimentos y falta de seguridad. Yo era taxista, me robaron el vehículo y no lo encontré más nunca. No tengo pensado todavía volver a Venezuela, sobre todo ahora que ya saqué mi permiso de permanencia temporal por un año. Aquí estoy en una nueva faceta, vendiendo ‘bombas’. Nunca fui ambulante, pero estoy contento, no me quejo, trabajo duro pensando en mi futuro y el de mi familia; les envío dinero para que puedan subsistir, echando ‘pa’ lante’, a pesar de los momentos de depresión, al estar lejos de mis costumbres, de familiares y amigos. Estoy agradecido a los peruanos, porque nunca me han agraviado, más bien me ayudaron. Vivo en Comas. Le digo a los venezolanos que quieran emigrar, que lo hagan pensando en su futuro, ponerle corazón y ganas. En Perú, quien trabaja come, porque la economía está mucho mejor que la de Venezuela”.

Restaurante

“Me llamo Eloy Zamora Cardozo, tengo 36 años de edad, llegué el 6 de julio y tengo trabajando mes y medio aquí, como mesero. Soy contador público, en Venezuela trabajaba en una empresa que se dedica al matadero de pollos; lo hacía en la parte de logística y en los despachos a los clientes. Mi hermano vino hace cinco meses y le fue bien. De ahí que decidí venir con mi esposa y tres hijos, vendimos todo, menos la casa. Ahora estoy tramitando el permiso de permanencia temporal. Me alegra también que van a aceptar los títulos universitarios de los venezolanos y espero con ello ejercer mi profesión acá.

El choque con la realidad es fuerte, porque en Venezuela tenía un status, vehículo y oportunidades, y aquí vivo en un lugar alquilado y pequeño, debo empezar desde cero. Pero esta experiencia me sirve de lección, Dios nos está enseñando humildad a los venezolanos; creo que cuando todo esto pase, quedaremos blindados. Por lo demás, yo quiero echar raíces aquí y solo ir

a Venezuela de vacaciones, me gusta mucho el Perú. Aquí he conocido gente muy buena. Extraño mucho a mis padres y hermano, ojalá los pueda traer”.

Pastelería

“Mi nombre es Paola Gil Linares, acabo de cumplir 24 años, tengo tres meses en Perú. A los 22 años me gradué de abogado. Me tocó salir de Venezuela porque ya se estaban presentando los problemas. La justicia es ineficiente en mi país, no existe la autonomía de los poderes. Quien estudia derecho aprende una cosa en las aulas y en la práctica ve otra. Ejercía derecho civil y el tema económico me impidió seguir. No fue fácil dejar a la familia y amistades, pero lo hice por mi futuro y por ayudar a mi familia.

Casi todos en mi barrio han emigrado, buscando trabajar en lo que sea, con tal de huir de la situación. Allá, aunque tengas dinero no puedes comprar, porque hay desabastecimiento, vas a un supermercado y no encuentras nada, no hay alimentos, ni insumos médicos. Salí de Venezuela a Panamá, estuve cinco meses, sola, aprendí a cocinar, siempre pensando en que debía ser fuerte y salir adelante, porque estas pruebas debemos superarlas. No es fácil estar lejos de tu gente, tu comida y tu calor. Vine a Perú porque aquí está mi pareja y le va bien. Tenemos mucho que agradecerle al presidente de este país, porque nos está abriendo las puertas en esta situación tan difícil que estamos viviendo. Siempre he sido partidaria de que un país crece por el esfuerzo de su gente y de los extranjeros. Nuestra meta es trabajar, seguir adelante y hacer crecer al país. El crecimiento económico del Perú también me impulsó a venir aquí”.

Club de vóley

“Mi nombre es Yaritza Mujica, vengo del estado venezolano de Lara (Barquisimeto). Nosotros emprendimos el viaje el 26 de julio, hace poco más de dos meses. Nadie esperaba emigrar de su país, pero por la necesidad que está pasando Venezuela en cuanto a la economía, la salud, la delincuencia, sobre todo en cuanto a la economía, porque no se consiguen los alimentos. El dinero no vale allá, porque no se logra con facilidad adquirir los productos de primera necesidad, hay acaparamiento, se venden los productos al triple deprecio, los revendedores aprovechan.

Yo soy profesora de educación física, allá trabajaba en el liceo y también con la selección de vóley del estado Lara. Nos vinimos todos, mi esposo, mi hija Fedyari, de 17 años (ex seleccionada venezolana de vóley), mi hijo Santiago, de 5 años y una sobrina de 19, que decidió venir para trabajar y ayudar a su madre. Fue muy duro salir, porque dejé a mis padres, mi trabajo, mi casa, y mi carro, para comenzar de cero. Gracias a Dios nosotros tomamos una buena decisión respecto a emigrar a Perú, estudiamos la situación en varios países y nos pareció que Perú no pone trabas a los venezolanos en cuanto a empleo, y emigrando ya uno trabaja en lo que venga, para tener un ingreso y poder sobrevivir en otro país. Trabajo en el Club Cultural Deportivo El Golazo, donde imparto mis conocimientos a las pequeñas deportistas. Perú ha apoyado demasiado a los venezolanos. Mi mensaje al pueblo venezolano es que hay que aguantar un poco, esperemos que Maduro tome conciencia y que le dé paso a otra persona que lo haga mejor”.

Por: Nicolás Sampén Graos.

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