Monopatín en libre servicio todavía debe demostrar su impacto ecológico

¿Está el monopatín eléctrico  en libre servicio reemplazando al auto? ¿Son ecológicos su fabricación y ciclo de vida? Este medio de transporte que se impone en las ciudades del mundo todavía tiene mucho que demostrar.

Motor cero emisiones

Uno de sus grandes operadores, el estadounidense Bird, «fue fundado para contribuir a crear un mundo más limpio y hospitalario, en el que el individuo es prioritario al auto», asegura. El monopatín (patinete en España) «alienta las alternativas al auto, reduce el tráfico, mejora la calidad del aire».

Así, cuando la ciudad de Beverly Hills decidió prohibir estos vehículos de movilidad personal, Bird acudió ante la justicia a fines de 2018 argumentando una violación de las leyes medioambientales.

El monopatín en ‘free-floating’, es decir, que se deja en la calle sin atar y transporta de puerta a puerta, tiene un motor cero emisiones.

Puede potencialmente reemplazar un trayecto en auto: en Francia, por ejemplo, el 70% de los desplazamientos entre el domicilio y el lugar de trabajo, en distancias inferiores a 5 km, se realizan con un auto.

«Las micromovilidades podrían en teoría asegurar los desplazamientos de menos de 8 km, que representan entre 50 y 60% del total en China, en la UE y en Estados Unidos», según un informe del gabinete McKinsey.

¿Pero hasta qué punto el patinete reemplaza al auto?

¿Menos autos? Según Lime, otro líder del sector, que se apoya en estudios en «26 ciudades», «alrededor de uno de cada tres trayectos con Lime ha reemplazado uno en auto. Por eso, estimamos haber impedido emisiones equivalentes a 6,220 toneladas de CO2» en dos años.

Bird reivindica 5,700 toneladas de CO2  en menos de un año.

Sin embargo, según una investigación de 6t, un estudio especializado en movilidad y modos de vida, realizado entre 4,500 usuarios de las ciudades francesas de París, Lyon y Marsella, únicamente 19% entre ellos utilizaron un monopatín para ir al trabajo o a la escuela y 42% eran visitantes foráneos.

Sin este aparato, 44% habría caminado, 12% habría ido en bicicleta y 30% en transporte público. Por lo tanto, el monopatín no estaría reemplazando al auto.

Pero «¡eso no significa que haya que tirar el monopatín a la basura!», afirma Jérémie Almosni, jefe del servicio de movilidad de la Agencia de Control de Energía de Francia (Ademe).

«Puede sorprender que el 50% de su uso sea recreativo. Pero también puede favorecer la intermodalidad (entre medios de transporte) y alentar a la gente a abandonar el auto» a medio plazo.

Meses de vida

Otro interrogante incumbe la duración de vida de estos monopatines compartidos.

«Hoy por hoy es imposible saber si es bueno o malo para el medioambiente porque falta un análisis del ciclo de vida» de este objeto tan reciente, según Denis Benita, ingeniero de transportes del ADEME.

Sobre su duración, un informe basado en datos de la ciudad estadounidense de Louisville determinó 28 días. Otro, tres meses.

Los operadores multiplican las inversiones para mejorar su solidez y mejorar la rentabilidad.

«Un monopatín tiene hoy en día una duración de vida dos veces superior a cuando desembarcamos en París en junio del 2018»,afirma Lime, asegurando estar «muy por encima de los 3.8 meses de vida calculados» por el gabinete BCG.

Lime Francia explica que emplea 200 mecánicos: «Se reutiliza cada pieza, cada tornillo».

«Hemos aprendido mucho desde nuestros inicios» , explica Kenneth Schlenker, director de Bird Francia, que prevé «consolidar los aparatos para que duren al menos dos años» y «que los trayectos sean neutros en carbono, minimizando nuestras emisiones y mediante créditos de carbono».

Y la batería…

Los monopatines están equipados con baterías de litio que se pueden cargar y descargar, según la Ademe, que estima su duración de vida en entre 3 y 5 años.

Para valorizar esta pieza, la más valiosa del monopatín, Lime cita una asociación con una empresa francesa capaz de reutilizar el 70% de sus componentes.

Finalmente, está el impacto carbono de los «cargadores», que recogen los monopatines por la noche para cargarlos. En un caso extremo que ilustra la falta de control, algunos fueron sorprendidos en París recargando con un generador eléctrico a base de gasolina… La alcaldía urgió a Lime a abandonar esa práctica.

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