«La Casa de Papel»: la historia de Alba Flores, la actriz detrás de la fascinante Nairobi

Se apellida González Villa, pero eligió Flores, en honor a su abuela, como sello artístico. Viene de una estirpe de músicos; sin embargo, Alba Flores prefirió la actuación. A sus 32 años saborea el éxito: series como Vis a Vis y La Casa de Papel la pusieron en los ojos del mundo. Esta es su historia

Feminista. Esa es la palabra que mejor describe a Nairobi, el entrañable personaje de la exitosa serie española La Casa de Papel, y que cuenta con tres temporadas en Netflix. Sus reflexiones –e icónicas frases- sobre el patriarcado, la sororidad y el amor propio la han convertido en una de las figuras más comentadas –y por qué no, admiradas- entre los seguidores de la ficción. Hay muchas cosas que podemos decir sobre ella, pero hay alguien que merece más reconocimiento y es Alba Flores, la actriz que la encarna.

En realidad se apellida González Villa, pero eligió Flores, el mismo que el de su célebre abuela Lola, la Faraona, como sello. La madrileña de 32 años proviene de una estirpe artística. Las canciones de su padre, Antonio ‘El Pescaílla’ Flores, se popularizaron en algunos países hispanohablantes. Uno de ellos fue Argentina y gracias a Diego Torres que, en 1996, lanzó ‘Alba’. El sencillo fue incluido dentro del disco Luna Nueva. Sin embargo; el single es un cover de la canción -con el mismo título- que Antonio compuso cuando su hija nació.PUBLICIDAD

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Cuando la actriz tenía nueve años, su padre falleció a causa de una sobredosis. “Esperaba a que Antonio se despertara para estar todo el día pegada a él y jugaba siempre a cosas intrépidas, subida a los árboles y llena de energía. ¡Como es ahora!”, relató Mariola Orellana, amiga de la familia, a la revista Vanity Fair sobre la relación padre e hija. En la misma entrevista, la actriz admitió haber intentado conocer a su progenitor mediante otras personas: “Nadie me ha dicho nada malo. Igual dicen que era pesado o que conducía mal… Pero nada de eso es malo”.

-NACE UNA FLORES-
Su abuelo Antonio, a quien se le atribuye un lugar como precursor de la rumba catalana, también fue un hito en la música española. Sus tías Rosario y Lolita no se quedan atrás. “La gente te conoce por tu apellido, pero tienes que demostrar que hay talento y ganas de trabajar y evolucionar. Llevo el apellido Flores porque estoy orgullosa de mis raíces”, declaró la actriz años atrás a la prensa de su país.

Pese a la herencia musical, Alba decidió ir por otro camino: la actuación. “No quería ser artista. Mi familia me parecía muy pesada, siempre cantando”, admite. A los 13, cuando decidió estudiar interpretación -como lo llaman en España-, ya estaba construyendo su propio legado. Y gran influencia tuvo su madre Ana Villa, que es productora de teatro. “Mi madre es fundamental porque me recuerda mis inicios. Me enseñó a tener no uno, sino los dos pies en tierra”, refiere.

En el 2005 hizo su debut en la pantalla grande con El Calientito, de Chus Guitérrez. También grabó, cuatro años más tarde, No puedo enamorarme de ti, un tema de su padre, para la banda sonora de la película Al final del camino, de Roberto Santiago. Alba Flores ya había formado una carrera consolidada en España. Pronto, llegaría el estrellato internacional. En 2015 formó parte de la serie de Antena 3 Vis a Vis, disponible en Netflix, donde interpreta a la joven gitana Saray Vargas. Su rol la hizo acreedora al premio Ondas en la categoría de mejor intérprete femenina en ficción nacional. Dos años después, Nairobi y La Casa de Papel cambiarían su vida.

-EL LEGADO PROPIO-
Alba Flores
 admite que todo cambió con Netflix. “Reconozco que no soy capaz de medir el éxito que tiene [con las series]”, agrega la actriz, con seguidores no solo España, sino también en Brasil, Argentina, Colombia, Francia; países donde las recién nacidas ya llevan el nombre de su personaje. Reconoce que, con el alcance que tiene en redes sociales -como Instagram donde supera los tres millones de followers– es consciente de la repercusión que tienen sus opiniones. Así como Nairobi, la española no tiene miedo de alzar su voz de protesta.

Esta nota empezó describiendo a Nairobi, pero termina describiendo a Alba. Su madre tiene una palabra en mente: Íntegra. «Mi hija no se vende», advierte. Pese al éxito, la actriz no se deja seducir por los premios o la fama internacional. Cada proyecto lo trabaja como si fuera el primero en su carrera. Ella continúa construyendo su legado: una nueva generación de Flores.

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